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EL CICLO ENERGÉTICO EN LAS SESIONES DE REBIRTHING

Por Irene Jové Baumann

 

INTRODUCCIÓN

¿Qué importancia tiene el ciclo energético y cómo se inicia, desarrolla y completa en las sesiones de Rebirthing? Se trata de un conocimiento clave para la eficacia de dichas sesiones y para el éxito en el proceso de liberación que ocurre durante este ciclo. A lo largo de este artículo se tratará de dar respuestas a estas preguntas.
La liberación del mecanismo respiratorio repercute directamente en los niveles físico, emocional y mental, posibilitando la liberación de tensiones, emociones o determinados pensamientos que inhiben nuestra capacidad de vivir plena y felizmente.
El objetivo del Rebirthing es facilitar la experiencia de conectar con nuestra divinidad, el Ser que Somos, más allá de nuestras circunstancias, condicionantes personales e incluso memorias traumáticas que a menudo limitan el desarrollo de nuestro potencial.
Para acceder a ese nivel de conciencia debemos barrer previamente los escombros que obturan el camino. Esa tarea la realiza la energía vital (llamada prana, chi, ki, etc. en distintas culturas) cuando circula por los meridianos energéticos, los canales sutiles que recorren el cuerpo.
La duración del ciclo energético completo no la podemos controlar o condicionar. Generalmente abarca entre una hora y una hora y media, aunque puede durar incluso más de dos horas. Suele abarcar ciclos energéticos menores, lo que puede ser motivo de confusión a la hora de distinguir si ha finalizado una sesión. Muchos de nosotros hemos experimentado en alguna ocasión cierto malestar al no haber completado bien la sesión, dándonos cuenta que deberíamos haber mantenido la respiración consciente conectada durante más tiempo.
En mi experiencia como docente en formaciones de Rebirthing, observo que a pesar de explicar una y otra vez en qué consiste el ciclo energético y cómo éste se desarrolla y completa, es la experiencia en la práctica la que enseña cómo funciona y permite aprender a descifrarlo. Posiblemente hasta que un renacedor no ha guiado aproximadamente a 10 clientes a lo largo de 10 sesiones, no ha desarrollado plenamente la habilidad de percibir y distinguir cómo se manifiesta la energía sutil a lo largo de la sesión y de acompañarla con destreza.
Es importante aprender a apreciar la diferencia entre respirar aire y respirar energía. El aire, como los demás elementos de la naturaleza, contiene energía. El acceso a ésta energía sutil contenida en el aire se realizará con mayor o menor éxito dependiendo de la calidad de nuestra respiración. Es posible respirar de una forma mecánica, técnicamente perfecta, sin apenas movilizar la energía vital, el prana.
En Rebirthing sabemos que las transformaciones que perduran empiezan en los planos sutiles. Es por ello que decimos que lo sutil es lo poderoso. No buscamos las catarsis espectaculares, sino desbloquear los canales energéticos de forma suave pero efectiva. Nuestro objetivo no es remover y agitar las emociones, sino integrar con suavidad y eficacia aquellos aspectos en nosotros que se hallan en desarmonía y que la respiración consciente conectada hace aflorar durante una sesión.
Durante la sesión la energía sutil sanadora va enfrentándose a la mente egóica hasta que ésta deja de controlar y se relaja. Como consecuencia el cuerpo también se puede relajar y, de esta forma, liberar tensión, dolor físico y psicológico. En Rebirthing consideramos que el dolor se manifiesta al aferrarnos a determinados pensamientos limitantes. Estos son generados por la mente dominada por el miedo, la ilusión de control y de separación, creando tensiones que impiden que nos relajemos y que pueden provocar dolor en distintos grados.
Para desbloquear los canales energéticos sutiles (meridianos), el renacedor ayuda a corregir las desviaciones respiratorias mediante un acompañamiento individualizado. Este proceso requerirá de él un estado de total atención y observación, estando completamente presente y conectado a su intuición para detectar no sólo los movimientos respiratorios, sino también el fluir o no de la energía. Se da cuenta de cuando ésta está bloqueada y dónde, dando las indicaciones precisas para disolver los bloqueos con el fin de que la energía vital vuelva a fluir con la respiración.
Para éste fin el renacedor ha de desarrollar su sensibilidad y capacidad de percepción, ya que a veces la respiración es aparentemente perfecta, pero se produce de una forma mecánica y la energía vital (prana) apenas fluye. Las prácticas regulares de purificación espiritual con los elementos ayudan al renacedor a desarrollar su sensibilidad perceptiva hacia el cuerpo energético sutil de sus clientes y el suyo propio. La tierra, el agua, el aire y el fuego, siendo las manifestaciones más puras de la materia, nos ayudan a afinar nuestros sentidos e incrementar nuestras dotes intuitivas.
El renacedor apoya a la persona que está guiando para que venza las resistencias (también llamadas barreras de urgencia) que van apareciendo a lo largo de la sesión de respiración consciente conectada. Durante este ciclo completo de energía puede haber más de un ciclo parcial. Es fundamental saber diferenciar los ciclos parciales que se van dando a lo largo de una sesión a medida que se superan esas barreras o resistencias, de lo que es el ciclo energético completo.
Hay un momento en la sesión en la que aparece la barrera o resistencia más crítica. Se da justo antes del momento en que la mente egóica se rinda y sea definitivamente vencida, dando paso a un estado de conexión espiritual.
Cuando alcanzamos esa barrera crítica, ese aspecto de la mente que no quiere ceder el control juega su última carta para ganar. A veces la persona se duerme como mecanismo de evasión, otras veces siente miedo o dolor y estalla en llanto, impidiendo la respiración conectada. Si la emoción que se manifiesta entonces es muy fuerte, el renacedor puede sugerir utilizar la boca como mecanismo de emergencia para continuar conectando la respiración. Sin embargo, será conveniente que vuelva a activar la respiración por la nariz en cuanto le sea posible, con el fin de disolver y sanar con más eficacia y precisión ese bloqueo energético vinculado a creencias en su mente subconsciente.
Durante la sesión la mente se relaja más y más con cada inhalación, y el cuerpo se relaja más y más con cada exhalación. El renacedor da indicaciones y orienta para que la inhalación se produzca con una actitud entusiasta o decidida y para que la exhalación sea completa, todo ello sin forzar. Llega un momento en que la energía vital que se ha ido cargando tiene más fuerza que la mente egóica. Entonces ésta se rinde y se produce la liberación del aliento, de las tensiones físicas y del malestar psicológico.
El ciclo energético durante una sesión de Rebirthing es un proceso de movimiento y despliegue de la llamada Kundalini, poderosa energía que actúa a través de nuestros centros y canales energéticos (chakras y nadis). Es necesario que esta sea guiada con suavidad para que la persona a la que se está apoyando en la sesión pueda integrar bien la experiencia.
De este modo, al completarse el ciclo, la energía vital fluye por todos los canales y centros energéticos: todo el cuerpo respira. A veces incluso se puede llegar a sentir que no es uno quien está respirando sino que, por el contrario, está siendo respirado. Se ha cambiado la perspectiva del ego por la conciencia de Ser.
A continuación, vamos a describir las 4 fases del ciclo energético para comprender como funciona con más detalle:

FASES DEL CICLO ENERGETICO

• Fase ascendente:

Al inicio de la sesión es aconsejable dejar que la persona respire conectadamente unos 10 minutos sin indicaciones con el fin de observar su tendencia respiratoria y permitirle que la experimente por si misma sin interferencias, excepto cuando se produzca incapacidad para conectarse o la persona tienda a dormirse. En ese caso sí que se hará necesario la intervención del renacedor para ayudar a superar ese estado.

El objetivo durante la fase ascendente o inicial será que la persona que está realizando la sesión se conecte con la energía sutil. Con el fin de activar los canales energéticos (nadis o meridianos) la respiración se realiza por la nariz. El renacedor pone especial atención en escuchar el sonido que produce la respiración que debería ser limpio, como si el viento pasara por las fosas nasales. Puede ser de ayuda el indicar a la persona que respire como si estuviera oliendo un perfume o el aire fresco de la montaña. De esta manera estimulará mejor el paso de la energía contenida en el aire, por los meridianos que atraviesan su órgano olfativo.

Es frecuente que se manifiesten bloqueos en la nariz o en la garganta (aún respirando por la nariz). Estos indican patrones de resistencia a la vida, miedos inconscientes a respirar o creencias de “no tener suficiente aire” que pueden haberse originado en el momento de nacer. Esta creencia de “no tener suficiente” puede estar influyendo en varias áreas de la vida. Por ello es muy importante que a lo largo del ciclo energético la persona pueda superar este patrón con su respiración misma, logrando experimentar que recibe suficiente aire respirando solamente por la nariz, sin necesidad de usar el “mecanismo de emergencia” que significa el respirar por la boca en éste caso. De otro modo no se llegará a sanar realmente esa creencia.

Durante la fase ascendente el renacedor generalmente ha de motivar a la persona para que amplíe su inhalación y que, de esta manera, se abra a la energía y a la confianza en la vida. Para ello será necesario establecer en primer lugar un vínculo de confianza entre el renacedor y la persona que toma la sesión.

El renacedor llega a reconocer que se ha conectado con la energía vital sutil o prana por la calidad del sonido que se produce al respirar, por el tipo de conexión inhalación-exhalación y viceversa y por las manifestaciones que empiezan a surgir (con frecuencia hormigueos). Es entonces cuando podemos considerar que se entra en la siguiente fase.

En el caso de que la persona no llegue a superar una fuerte tendencia a desconectar la respiración, por ejemplo, mediante estados de somnolencia (en Rebirthing les llamamos estados de anestesia), no le será posible entrar a experimentar las siguientes fases. Si esta tendencia se manifiesta de forma ligera pero no predomina, sí que podrá avanzar en su sesión.

Los estados de anestesia pueden deberse a distintos factores. A veces se producen por falta de horas de sueño. En este caso podemos permitir a la persona que duerma un rato antes de volver a iniciar la sesión, o bien continuarla, ya que si logra conectar la respiración y atravesar las siguientes fases, finalizará la sesión más descansada. Otra causa es la acumulación de determinadas sustancias en el cuerpo, como pueden ser restos de anestesia química por intervenciones quirúrgicas (incluso del mismo nacimiento), medicación, alcohol, drogas, etc. También muy a menudo la tendencia a evadir la respiración conectada puede deberse a la represión emocional, cuando hay algo que la mente egóica está evitando sentir, dado el miedo que le genera experimentar un intenso dolor suprimido en el pasado. Y por último observamos como otra causa de anestesia la acumulación de polución energética emocional en el cuerpo sutil. Esto suele darse cuando la persona pasa mucho tiempo en un entorno muy cargado de emociones densas ( como, por ejemplo, locales públicos hospitales, etc.). En este caso se recomienda limpiar el campo aúrico con la ayuda de los elementos, tomando baños con frecuencia (ideal en el mar o ríos), pasando tiempo con el fuego (hogueras, chimenea o velas) y dando paseos por el campo, bosque o montaña para tener contacto con la tierra y el aire de calidad. Cuando se manifiesta este tipo de anestesia, el renacedor puede sentirse invadido también por un estado de sopor y pesadez.

Es útil distinguir qué tipo de estado anestésico se está manifestando en una sesión para darle el tratamiento adecuado. Con frecuencia pueden coexistir varios al mismo tiempo. Estos estados de desconexión pueden darse también durante la siguiente fase.

La fase ascendente se puede representar como un vaso vacío en cuyo fondo se halla un poso de suciedad y en el que se empieza a volcar agua limpia (que representa al prana). El vaso simboliza nuestro cuerpo físico y energético. El poso es la acumulación de tensiones, dolores, emociones no sentidas o pensamientos densos inconscientes de autosabotaje.

• Fase crítica:

Es cuando el aumento de la energía vital provoca que se enfrente a la mente egóica y ésta presenta lucha por el miedo a soltar.

Se puede representar como un vaso turbio en el que el poso que se hallaba en el fondo emerge a medida en que se vuelca el agua limpia. Puede parecer que el vaso esté más sucio, ya que la suciedad se evidencia. Del mismo modo quedan patentes las tensiones, emociones y/o pensamientos que estaban suprimidos y almacenados en nuestras memorias celulares. Es necesario explicar a la persona que respira que el malestar que pueda estar sintiendo no es causado por la respiración en si misma, sino que ésta ayuda a que aflore todo este material que se hallaba depositado y encapsulado a nivel subconsciente.

Aparecen antiguas memorias, resistencias físicas en forma de tensión o dolor, emocionales y/o mentales. Durante ésta fase, con la ayuda del renacedor que va corrigiendo las desviaciones respiratorias, se van superando esas resistencias o barreras de urgencia parciales y el flujo de la energía aumenta y mejora.

Es fundamental el apoyo y la atención completa del renacedor para ir corrigiendo de forma precisa esas desviaciones y así facilitar la disolución de las resistencias y bloqueos. Cada desviación respiratoria está motivada por un conjunto de creencias limitantes subconscientes y cuando se corrige, estas creencias se transforman y quedan liberados sus efectos. Un pequeño cambio en nuestra forma de respirar puede suponer un gran cambio en nuestra vida.

Durante esta fase y la siguiente pueden surgir memorias de nacimiento o infancia y es imprescindible que la persona que esté tomando la sesión disponga del apoyo individualizado sensible y respetuoso del renacedor para superar traumas relacionados con experiencias de desamparo, negligencia, abandono o rechazo.

En esta fase el renacedor da pautas (cambio de ritmo, intensidad, abrir la respiración en el pecho o abdomen, soltar la exhalación de forma completa y relajada, conectar la exhalación con la inhalación o viceversa, etc) para ir corrigiendo las desviaciones respiratorias que vaya observando y así propiciar la liberación del mecanismo respiratorio. También puede realizar alguna pregunta que ayude a la persona que respira a tomar conciencia y/o liberar algún miedo.

Si el miedo domina el proceso y la respiración se desconecta con demasiada frecuencia, no será posible avanzar hacia la siguiente fase y por lo tanto se precisará profundizar en aspectos de psicología espiritual para ayudar a que la mente se haga consciente de sus creencias de autosabotaje. También es de utilidad para que la persona permanezca en estado consciente preguntar acerca de cómo se siente alguna parte del cuerpo, sobre todo llevando la atención a aquellas zonas dónde la desconexión energética es mayor.

• Fase descendente o fase de integración

Llegado a un punto determinado, el flujo energético ha aumentado de tal manera que la mente egoica no tiene otra opción que rendirse y ceder el paso a la energía vital sanadora. Este momento da paso a la integración.

Esta fase integrativa se puede representar como un vaso ya no tan turbio. A medida en que seguimos volcando en él agua limpia, el contenido de suciedad en el agua se reduce.

Pero es en esta fase, a menudo cuando pensamos que la sesión está llegando a su fin, cuando se manifiesta la barrera fundamental, la última resistencia. Es como una gran piedra en la corriente de un río. Lo óptimo es que se disuelva respirando conscientemente por la nariz, aunque si la emoción es muy fuerte será necesario continuar respirando durante unos minutos por la boca ya que el objetivo principal es que no se interrumpa la respiración conectada. A veces la persona no solo deja de respirar conectadamente, sino que deja de estar consciente en algún grado o incluso se duerme profundamente. En ese caso a menudo comprobaremos que al volver a la consciencia, le es más fácil conectar la respiración. Podemos decir que ha integrado una parte del material suprimido desde otro plano de consciencia. Quedará pendiente para sesiones posteriores el integrar ese material estando plenamente presente.

Lo maravilloso de ésta fase descendente es que, si se continúa respirando conectadamente, la energía divina gana a la mente egoica disolviendo todo obstáculo. La respiración se vuelve fácil y se produce la fusión de la inhalación con la exhalación, la fusión de la respiración externa con la interna y la
liberación del mecanismo respiratorio. Es entonces cuando podemos sentirnos respirados por la respiración misma, sintiéndonos en completa unidad con la Vida.

Esta fase apenas requiere de las indicaciones del renacedor, excepto para alentar el momento de enfrentar y disolver la gran barrera. El renacedor permite que la respiración siga su propio ritmo e intensidad y está atento a las señales que irán indicando el abordaje que emprenderá la misma energía contenida en la respiración con el fin de disolver esa barrera final, la resistencia más profunda. Es importante no dejar perder la oportunidad de disolverla. Si el renacedor no tiene suficiente experiencia puede dar por finalizada la sesión antes de que se haya completado esta fase, sin dar suficiente tiempo a que la mente suelte todo aquello que ha estado agarrando. Es imprescindible que el renacedor no mencione el tiempo transcurrido a la persona que aún está respirando para no condicionarla. Estar pendiente del tiempo es un indicador de que la mente aún no ha soltado el control, y por lo tanto no se ha completado aún ésta fase. A veces se completa la fase descendente transcurridos 50 minutos desde el inicio de la sesión y a veces se requieren más de dos horas.

Llega un momento en que la energía que se ha cargado en el cuerpo físico y sutil es superior a la mente y ésta se rinde por completo, permitiendo la liberación del aliento que dará paso a la última fase del ciclo energético, la de bendición.

En algunas ocasiones la fase de la bendición no se alcanza porque de la fase descendente se vuelve a la fase crítica una y otra vez. En esos casos será necesario reforzar el trabajo de psicología espiritual para completar el proceso de integración en una sesión posterior, a ser posible sin dejar pasar demasiados días entre una y otra.

Otras veces, creyendo haber finalizado la sesión, la persona que estaba respirando aún con un cierto control inconsciente se relaja. Ello permite entonces que aflore el material reprimido, entrando inesperadamente en proceso. En ese caso continuaremos la sesión el tiempo que se precise hasta completar la fase de la integración.

• Fase de la bendición

En esta fase se ha completado ya el proceso de integración. Se entra en un espacio de quietud y silencio interior, de profunda paz y unión. La vibración se diluye y desaparece y emerge una sensación de bienestar, dónde todo es fácil y fluye.

Es importante no interrumpir ese estado, ni condicionarlo con música, para no correr el riesgo de perturbarlo.

A menudo se da una comunión entre el estado alcanzado de quien ha completado el ciclo energético y el renacedor que lo ha conducido, quien puede sentir también ese estado de bendición. Se percibe como entrar en un silencio sagrado, en el no-tiempo.

Llegado a ese punto podemos preguntar a la persona renacida si desea que la dejemos unos minutos a solas para disfrutar en su intimidad más profunda de esta maravillosa experiencia.

La mente está en paz, el dolor se ha ido. La expresión de la cara se ilumina, el cuerpo siente un agradable calor y una profunda relajación.

Se ha producido lo que Leonard Orr define como “la unidad del espíritu con la materia experimentada de forma fisiológica”. Algunas personas describen este estado como “el cielo en la tierra”, otras como “estar en la gloria”, otras como un “orgasmo cósmico”, etc. Cada persona y cada sesión es diferente.

Con el fin de asegurarnos que se ha completado esta fase podemos preguntar a la persona cómo se encuentra. No daremos por finalizada la sesión hasta que la persona renacida se encuentre completamente presente, sin mareos y sintiendo todo el cuerpo.

COMENTARIO FINAL

Llegado a éste punto en la lectura del artículo, posiblemente nos hayan surgido nuevos interrogantes o pistas a explorar o en las que profundizar. Si es así habré cumplido con mi propósito de estimular el interés por esta fascinante y poderosa herramienta de sanación y evolución que se halla contenida en las sesiones de Rebirthing.

Agradezco a Leonard Orr, Fanny Van Laere y Alfredo Galbusera sus enseñanzas sobre este tema. También agradezco a mis clientes, alumnos, a mi misma y a la comunidad de renacedores por darme la oportunidad de experimentar una y otra vez la importancia de respetar y honrar este ciclo, para poder gozar de sus maravillosos frutos.

Y por último, un agradecimiento muy especial al Encuentro Abierto de Renacedores 2014 por estimularme y animarme a escribir este artículo.

Irene Jové Baumann, otoño 2014

* Si alguien desea recibir el artículo completo  (10 páginas) solicitarlo a: irenejove@yahoo.es

 

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